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Nos enseñaste el verdadero sentido
de la vida. En cada una de las palabras siempre encontramos una
respuesta de la actitud que debíamos tomar por muy difíciles que se nos
presentaran las circunstancias.
Encontramos en ti un amigo, un
confidente, un hombre y lo que es más valioso, un padre y abuelo que
jamás podremos remplazar.
Te extrañamos muchísimo, el vacío
que nos has dejado solo lo mitiga el calor humano que sembraste entre
nosotros y que siempre emanó de esa gran calidad humana que tuviste y
lograste inculcarnos.
Nunca te olvidaremos y serás entre
nosotros la vivencia diaria de lo más grande que nos enseñaste: Amar. |